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miércoles, diciembre 7, 2022

Día de las personas cuidadoras: desafíos y oportunidades para las cuidadoras familiares de personas mayores 

Este 5 de noviembre rendimos un merecido homenaje a todas las personas que se dedican al cuidado de personas mayores, una tarea social fundamental que asegura el sostenimiento de la vida. En América Latina y el Caribe hay casi ocho millones de personas de 65 años o más que necesitan apoyo realizar alguna actividad de la vida diaria, como comer, bañarse o caminar. Y se prevé́ que este número aumente a veintitrés millones en el 2050.  

El 80% o más de los cuidados es realizado por cuidadores familiares, según estudios preliminares en algunos países de la región. Entendemos por cuidador familiar a aquel familiar, amigo o vecino de la red de apoyo social de la persona mayor que dedica la mayor cantidad de tiempo a su cuidado. Su principal característica es que no recibe retribución económica por las tareas que realiza.  

¿Por qué gran parte del cuidado es realizado por mujeres cuidadoras familiares? 

La primera razón por la que la mayor parte del cuidado es realizado por cuidadores familiares es que los servicios públicos de cuidado en la región suelen tener una cobertura y una calidad baja. La otra razón es que la mayoría de las personas mayores prefieren envejecer en sus hogares, junto a sus seres queridos y sus recuerdos.  

No debemos olvidar que, culturalmente, somos muy “familieros” y en muchos casos preferimos cuidar a nuestros familiares por el vínculo amoroso que tenemos con ellos, y como retribución por el cuidado que nos dieron.  

En cuanto a otra característica del perfil, en su mayoría quienes ocupan el rol de cuidador son mujeres. Esto también tiene una raíz cultural, donde se asume que son las mujeres quienes deben realizar las tareas de cuidado. Dado que la mayoría son mujeres, en este blog hablaremos de cuidadoras familiares en lugar de cuidadores.  

El vínculo más frecuente con la persona cuidada es el de hijas, seguido por cónyuge o pareja. Y en cuanto a la edad promedio de quienes cuidan, en general, supera los 50 años, con ingresos que generalmente bajos.  

Los principales desafíos: el impacto en la economía, la salud y la mente 

En el webinar del Panorama de Envejecimiento y Atención a la Dependencia titulado “Día de las personas cuidadoras. Desafíos de las personas cuidadoras en América Latina y el Caribe”, Claudia Castillo, Directora del Instituto Milenio para la Investigación del Cuidado, describió los principales desafíos de las cuidadoras familiares.  

  • Impacto en la salud física y mental. La intensidad de los cuidados impacta negativamente en la salud física y mental. Este impacto es mayor en las mujeres, porque somos menos propensas a pedir ayuda y cuando la pedimos, lo hacemos mucho más tarde que los hombres. Además, el cuidado suele estar asociado a sensación de sobrecarga y agobio.  
  • Impacto económico. Las mujeres cuidadoras tienen mayor probabilidad de estar fuera del mercado laboral, trabajar menos horas en un empleo remunerado y de ajustar horarios para adaptarse a las responsabilidades de cuidado. Además, muchas mujeres afrontan una  doble carga de trabajo, asociadas a las tareas del cuidado y al trabajo remunerado.  
  • Pobreza. Las cuidadoras familiares tienen una mayor probabilidad de caer en la pobreza y requerir de programas sociales en las etapas posteriores de la vida.  

3 oportunidades para revertir el impacto   

Existen tres acciones que podemos implementar para una mejor redistribución de las tareas de cuidado que recaen sobre las mujeres y para acompañarlas en esta tarea.  

  1. Redistribuir tareas con el Estado. Principalmente tenemos que redistribuir mejor las tareas de cuidado y para eso necesitamos ampliar la cobertura de los servicios de cuidados financiados por el gobierno. Actualmente la cobertura de estos servicios es baja en la región. Por ejemplo, los servicios de apoyo domiciliario y los centros diurnos son oportunidades para que las familias y los gobiernos compartan la tarea de cuidar.  
  1. Redistribuir tareas con los hombres. También debemos redistribuir mejor las tareas de cuidado dentro de las familias. Con alegría vemos en los últimos años un aumento en los hombres cuidadores familiares. Necesitamos seguir avanzando en esta dirección para un mayor equilibrio.   
  1. Proveer capacitación y apoyo psicológico. Es fundamental contar con servicios públicos y privados de apoyo para las cuidadoras familiares, tanto de capacitación como de apoyo psicológico. Además de la intensidad de los cuidados, lo que muchas veces agobia de estas tareas es sentir que no tenemos los conocimientos y las habilidades para hacerlo. Buenas capacitaciones contribuyen a cuidar mejor y también brindan herramientas para el autocuidado tanto físico como emocional.  

En este día internacional de las personas cuidadoras reiteramos nuestro reconocimiento y agradecimiento por tan significativo trabajo. 

¿Qué desafíos y oportunidades se presentan en tu país con el cuidado de las personas mayores? Compártenos en los comentarios.  

Descarga nuestra publicación “Envejecer en América Latina y el Caribe” aquí

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